Manos

En bata y zapatillas a las cuatro de la madrugada. En pleno mes de agosto. Con nocturnidad y alevosía. Así lo recordaba desde su balcón para todo el que quisiera escucharla. Que no eran pocos. Las tornas se habían girado apenas un día antes. Los malos ya no lo eran tanto; es más, pasaron aSigue leyendo «Manos»