El papelito

Al final todo fue tan sencillo como coger el bolígrafo y firmar. Estampar la rúbrica por debajo de la línea punteada sobre la que momentos antes había inscrito su nombre y dos apellidos. Con tinta azul, para evitar suspicacias. Miró bien el documento por última vez, lo dobló en tres partes, tal como se loSigue leyendo «El papelito»